Aquel día te ví, en ese lugar que los dos concurríamos cada semana. En ese lugar donde antes de que todo terminara éramos felices, y claro como almas perdidas terminamos visitando los lugares que generalmente recorríamos. Me viste venir y me sonreíste con tu risa de oreja a oreja, con tu preciosa sonrisa que de mi mente no se va a ir jamás, siempre va a quedar grabada ahí. Nuestras miradas se cruzaron, pero para pasar desapercibidos volteamos y miramos otra cosa. Pero los dos sabíamos muy bien que nos mirábamos entre sí.
En un momento te volteaste pero yo te seguí mirando, seguí contemplando la belleza que hay vos, esa belleza que no la tiene cualquiera. Y empecé a recordar todos los momentos que pasamos juntos, malos, buenos, frustraciones, peleas, arreglos, salidas, fotos, y demás cosas. Y entre todo eso también me acorde de tu forma de ser, de tu forma de pensar. Era tan única, nunca ví a nadie pensar de esa manera, solo vos. Porque pensabas de una forma que irreal, de una forma que no piensan todos. Hoy en día todos piensan en jodas, tranzas, cuernos. Pero vos no, vos pensabas en amar a alguien y ser feliz, en estar al lado de alguien sin serle infiel, en no besar a cualquiera. Sos la persona ideal para cualquiera, y es así.
Sos incomparable y es la realidad, nadie es como vos ni nadie va a ser como vos. Vos ves el mundo de otra forma a los demás, y eso es lo que mas me gusta. Si me preguntan, sí sos incomparable. Es por eso que te amo tanto
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